
En un momento de mi vida, hace unos 15 años, cuando era una mamá joven, sana, muy activa, que disfrutaba de mi trabajo como profesora, bailaba y hacía muchas cosas que me llenaban el alma, tenía una vida normal, plena y feliz… pero un día, de repente, empecé a sentirme muy mal… el primer año no pude ni siquiera levantarme de la cama, porque la enfermedad al principio fue muy violenta. Recién después de un año de sentir cada día que me estaba muriendo, tuve el diagnóstico: Fibromialgia, Síndrome de Fatiga Crónica, Sensibilidad Química Múltiple y Electrosensibilidad. “Cartón lleno” me dijo el médico.
Era un momento en el que ningún médico “creía” en la Fibromialgia, pero a pesar de la incomprensión me recuerdo diciéndoles: “no estoy deprimida, ni estoy loca, ni me lo invento. A mí me pasa algo y necesito que lo averigües”.
Enseguida noté que, según los alimentos que comía, mis síntomas mejoraban o empeoraban, pero los médicos no lo entendían, ni esto ni tantas otras cosas que me pasaban. Entonces intentando encontrar respuestas empecé la carrera de nutrición, primero on-line porque no podía levantarme de la cama y el segundo año ya fui de forma presencial. Y fui a cada una de las clases de toda la carrera, asociando lo que estudiaba ese día, con mis síntomas y mi enfermedad.
Pasó el tiempo y fui haciendo cambios en mi alimentación y en mis hábitos cotidianos, que me permitieron pasito a pasito, mejorar mi calidad de vida.
Después de los 40 llegó a mi vida Penélope, mi tercera hija, el embarazo fue genial, no tuve ningún síntoma y fueron los mejores 9 meses desde hacía mucho mucho tiempo: pero por qué?
En ese momento y más que nunca, lo que yo quería era seguir investigando y aprendiendo, para poder seguir mejorando. En Argentina, mi país natal, es muy difícil poder investigar, por lo que viajé a España para continuar estudiando en la Universitat de Valencia.
Aquí volví a hacer la carrera de nutrición, ya que el enfoque es diferente a la anterior y un trabajo de investigación al que titulé: “Tratamientos y cambios de hábitos necesarios en pacientes con enfermedades ambientales o Síndromes de Sensibilidad Central”, en el que he investigado profundamente cómo aliviar, de la forma más eficaz, cada uno de los tantos síntomas de la enfermedad. Qué herramientas y qué nuevos tratamientos van surgiendo. Y buscando “lo mejor”. Por ejemplo: el mejor neurólogo especialista en higiene del sueño, para que me enseñe cómo mejorar la calidad de sueño de estos pacientes. El mejor toxicólogo, para que me diga cómo desintoxicar nuestro organismo de metales pesados y demás químicos que nos afectan tanto… y hasta el mejor maestro de Chi-kung para que me explique qué nos puede ofrecer para mejorar nuestra salud, etc., etc. En España he venido participando en los últimos cursos y congresos sobre el tema y estudiando todo lo que surge acerca de la enfermedad.
En este momento, estoy preparando un trabajo de fin de máster, titulado: “Alimentación y suplementación necesaria para pacientes con Fibromialgia y SFC”
Hace alrededor de 4 años que no tengo brotes y afortunadamente ya ni me acuerdo de que tengo esta enfermedad…
¿Cuál es mi objetivo?Que cada una de las personas que padecemos esta patología, podamos recuperar gran parte de la persona que fuimos antes de enfermarnos, que podamos vivir la vida que nosotras decidamos vivir y que tengamos la posibilidad de ser la persona que queremos ser lo antes posible.
Porque sí, se puede mejorar y volver a llevar una vida plena!